La piel es uno de los órganos más grandes del cuerpo, posee una gran cantidad de folículos pilosos y glándulas sudoríparas. Esta enorme área de superficie es heterogénea en todo el cuerpo, está continuamente expuesto al ambiente externo y tiene muchas funciones vitales. La piel actúa como barrera física, química, inmunológica, de radiación y de radicales libres. Su función principal es mantener la homeostasis al mantener una temperatura corporal constante a través del proceso de transpiración y protegiendo el cuerpo de infecciones y sustancias tóxicas.

Además, la piel alberga células inmunes y está habitada por miles de millones de residentes comensales los cuales son microorganismos que constituyen el llamado microbioma de la piel.

El microbioma de la piel varia de una persona a otra y también varía en diferentes partes del cuerpo. La piel en su totalidad se puede definir como un complejo dinámico.

Las células de la piel y los microorganismos se benefician mutuamente, por un lado la piel le brinda un lugar para vivir y por otro lado los microorganismos protegen a la piel de los microorganismos patógenos.

Un ejemplo de esto es el Staphylococcus epidermidis, el cual produce péptidos antimicrobianos evitando la reproducción del Staphylococcus aureus, el cual es el responsable de las enfermedades inflamatorias como la Dermatitis atópica.

Por lo tanto, es razonable considerar la microbiota cutánea como jugador esencial para el mantenimiento de una piel sana.

El aporte de prebióticos favorece el crecimiento de las bacterias buenas ya que es su “alimento”.

El uso de antibióticos tópicos, jabones, tratamientos de peeling faciales, exfoliantes, uso de maquillajes, la exposición al sol, y a la polución tanto urbana como digital influyen negativamente en el ecosistema microbiano de nuestra piel y con ello la hidratación de la misma y la función barrera de la piel.

Bio Skin Daily defense es una crema facial de  defensa diaria con prebióticos, aminoácidos y Niacinamida, que ayuda al equilibrio que la piel necesita, colaborando con la defensa del microbioma, reforzando la barrera hidrolipídica y asegurando el correcto funcionamiento de la piel. A la vez que es una fuente de protección contra la polución y el envejecimiento prematuro.

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